Mi inspiración me ha venido de la mano de Snippets_from_suburbia. La descubrí en Flickr no hace mucho y no para de enamorarme con sus fotos cotidianas.
Hora de despertarse. No siempre tenemos la suerte de hacerlo con papá, por este motivo cuando contamos con esta alegría 'extra' este momento cotidiano no-muy-agradable se convierte en una fiesta.
Una vez que el Cachorro está en el Cole, llega el momento de poner en orden y recoger la 'guarida'. Puede parecer, bueno realmente un poco sí que lo son, tareas monótonas y aburridas, pero cuando se hacen con cariño, amor, y dedicación (¡¡ohh, frase-momento ñoño!!) son todo un placer. (Esta frase va dedicada para todas aquellas am@s de casa, que por uno u otro motivo, hacen de su hogar un lugar cálido, seguro y estable para sus familias).
Mientras Sergio trabaja en su estudio, concentrado, ensimismado con su tarea, no perturbable, salvo que Bella decida echar una de sus siestas sobre su regazo.
Un momento de relax en medio del quehacer diario. Mis plantas. Ciertamente, y si mi madre leyera esto se reiría con cara ojiplática, me gustan. Me deleita regarlas, mimarlas, organizar sus ramitas, y quitar las malas hierbas. Oxigenar su tierra. Sobre todo en los meses más frío, cuando percibes la diferencia de temperatura al salir al balcón; me resultan muy reconfortante dedicarles unos momentos. Me gustan.
Ducha rápida mañanera. Recargando energías para continuar con el resto del día.
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Qué discreto el disparador en mi mano. |
Colada. Siempre colada. No sé como andará la proporción media española entre número de lavadoras semanales y miembros de la unidad familiar, pero estoy segura que superamos la media con creces. Lavar, tender y colocar prácticamente a diario.
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Tengo que estudiar como poder ocultarlo, me refiero al disparador ;).
Preparar la comida. Otro de mis grandes placeres. Qué suerte de poder practicarlo a diario. Y casi tres veces al día.
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Hacer la compra. Es una de esas actividades domésticas, que gracias a la Pachamama, a la Providencia, no hay que hacerlas a diario.
Juegos de tardes otoñales en casa. Hacer una cabaña con todos, repito: todos los cojines de casa (almohadas y almohadones incluidos).
Saltar sobre, haya lo que haya, en el sofá.
O modelar unas deliciosas y pintorescas galletas de plastilina.
Son un pequeño ejemplo del entretenimiento de grandes y pequeños durante el transcurso de tardes lluviosas y hogareñas en casa.
Y a dormir.
Mañana será otro día maravilloso lleno de momentos que capturar.